archivo

Archivos Mensuales: marzo 2012

Sin duda, uno de los puestos de trabajo de nueva creación más demandados actualmente es el de Community Manager. Quien se encuentre en busca de empleo, se habrá dado cuenta que se trata de un cargo con alta proyección. Pero, ¿en qué consiste la figura de un Gestor de Comunidades? Para algunos, es aquél individuo raro que se dedica a responder la fan page de Facebook y la cuenta de Twitter de la empresa. Para otros, entre los que me incluyo, es bastante más. Un buen Community Manager es un conocedor de la empresa, un comunicador. Para mi, es alguien totalmente implicado con la compañía, que conoce el producto o servicio y que es capaz de transmitir los valores a través de la redes sociales.
Por eso, me alegra ver ofertas serias de CM como la de Zyncro. Una empresa que realmente entiende la importancia de esta figura y la eleva al rango que merece. No olvidemos la viralidad de las redes. Un error, una falta de comunicación, puede traer consecuencias imprevisibles para cualquier firma. Buena vista.
Por si esto fuera poco, la oferta de Zyncro concluye con un “demuestra todo lo que sabes”. Pues si. Para aplicar a este lugar de trabajo, no hay que enviar un CV. No piden títulos. No piden referencias. Demuestra en la red que sabes trabajar para la red. Al fin y al cabo, éste será tu trabajo. Me parece una idea genial, que aporta un componente de creatividad y exige a los interesados (entre los que formo parte) a plantearnos la manera que los señores de Zyncro se interesen tanto por nosotros como nosotros por ellos.

Encontrar buenas noticias no es nada fácil en estos tiempos que corren, pero hoy quiero hablarles de una de ellas. Esta mañana leía en La Vanguardia el caso de unos alumnos catalanes de entre 12 y 16 años campeones de España de robótica y de la versión española de la First Lego League. Unas máquinas, nunca mejor dicho en esta ocasión.
El éxito conseguido en el concurso les daba derecho a participar en el campeonato mundial. Y aquí es donde salía el gran problema: la falta de recursos para que los cuatro estudiantes viajaran a los EEUU para enfrentarse a otros cerebros preadolescentes. Algo más de 9.000€ separaban a The Santperencs de cruzar el Charco. Se cumplía la premisa que escuché una vez: si Mark Zuckerberg fuera español, Facebook no exisitiría.
Esta vez, el problema no ha durado mucho. Y es que, en un claro ejercicio de RSE, Gas Natural se ha erigido como mecenas del equipo y sufragará el viaje de estos chipamigos.
El gesto merece mi aplauso. La celeridad con la que ha actuado la gasística supone un valor añadido para la empresa. Por un día, Gas Natural deja de ser aquella compañía que nos gira el recibo y sube sus precios periódicamente. Por un día, cuando encienda el agua caliente, pensaré que alguno de mis céntimos sirve para dar futuro al país. Así pues, felicidades a The Santperencs i gracias a Gas Natural.

Una de las finalidades más valoradas de una buena campaña es llegar al máximo de personas. Influir en el mayor número de mentes. Ser capaz de despertar la necesidad de poseer ese producto, a cuantos más mejor. Lo hablaba en mi anterior post, cuando resaltaba la trascendencia internacional del spot de Chrysler en la pasada Super Bowl.

Centrándonos en esta premisa, el reciente anuncio de Loewe ha conseguido superar todos sus objetivos. En 24 horas, ha pasado a ser TT y a centrar decenas de comentarios en emisoras, periódicos y programas de TV. Una publicity que, des de este punto de vista, podría merecer una medalla para el ideólogo de la campaña.

Ahora bien, sólo hay que leer la mayoría de comentarios para darnos cuenta del daño que se ha podido hacer a la marca. La mayoría de voces se dedican a desprestigiarla. ¿Por qué? En mi opinión, Loewe ha fallado en la dirección del spot. El anuncio no tiene un target claro y desposiciona a la firma. Ese es el mayor fallo que le encuentro. Da pie a la valoración de muchos, y la mayoría en este país no pertenecemos al alto standing. Algo más sobrio, más exclusivo, dirigido únicamente a quienes pueden y quieren ostentar la marca, hubiera pasado desapercibido por un alto porcentaje de nosotros. El destinatario real se hubiera dado por aludido y la campaña hubiera conseguido su objetivo principal: promotion entre el target auténtico y que éste, de paso, no sienta ahora cierta vergüenza cuando pasee su bolso por la calle, aunque sea “superguay“.

“Es medio tiempo en América”. Así empezaba uno de los anuncios del año. Los espacios publicitarios en la Super Bowl son siempre objeto de deseo para marcas y productos que pagan auténticas fortunas por unos pocos segundos de gloria. Si duda, Chrysler gastaría varios millones de dólares por la producción y el emplazamiento de su spot en uno de los momentos de mayor audiencia norteamericana.

Al margen de la evidente factura y calidad de esta pequeña movie, le han llovido muchas críticas por el tributo, dicen, que supone al presidente Obama. En este sentido, el anuncio supone un gesto a la inyección económica del líder demócrata en 2009, cuando salió al rescate de Chrysler y General Motors.

¿Era esta la intención de la compañía automovilística? En mi opinión no era el mensaje final, pero las interpretaciones son libres. El patriotismo de la campaña en año de elecciones. El mensaje de recuperación. Todo puede colarse en las mentes de los votantes, pero pienso que, más allá del espírtiu de país, Chrysler ha conseguido el objetivo final de cualquier spot ambicioso: que se hable de él.
¿Viste el anuncio de Chrysler en la Super Bowl? Me imagino al americano de a pie comentando el anuncio incluso  antes que el partido. Para bien o para mal, el spot mereció comentarios des de casi cualquier sector de la sociedad estadounidense. Las redes sociales se encargaron del resto y Chrysler se benefició del marketing viral para elevar a varios dígitos el alcance de la campaña.
Obama ganará o no las presidenciales, pero quien seguro que ha ganado ya es Chrysler, incluso antes que empiece el segundo tiempo.

No quería acabar la semana sin hablaros de un caso personal, aunque tristemente se puede generalizar bastante. Sabemos que la publicidad no dice siempre “toda” la verdad. Todos los productos parecen perfectos. Todos son mejores que los de la competencia. Nos hacen creer que no podemos vivir sin ellos.
Aquello que leemos, escuchamos o vemos nos influirá en mayor o menor medida dependiendo de nuestras necesidades reales y del grado de potencialidad que tengamos como target.
En mi caso personal, me veo en la necesidad de comprar una nueva nevera. Pues, casualmente, esta semana se ha celebrado el día sin IVA en Mediamarkt, una campaña a la que la cadena catalana Miró ha atacado con un 20% de descuento hasta el 12 de marzo.
Como no pude ir a Mediamarkt, me acerqué al Miró más cercano a mi domicilio. Vi la nevera que buscaba, pero “ÉSTA NO TIENE DESCUENTO”. Según me informaron, el descuento no era aplicable a “todos los productos”, una coletilla que no figura en la campaña. De hecho, era aplicable a más bien pocos.
Salí muy decepcionado de la tienda. No tanto por la nevera, que ya he encontrado casi 200€ más económica en otra tienda, sino por hacerme perder 1 hora de mi tarde del lunes. El fallo no es dejar de aplicar el descuento en todos los productos, sino el hecho de no comunicarlo debidamente en la campaña.
Si así pretenden luchar contra Mediamarkt, deberían darse cuenta que éste no es el camino. Los engaños no generan ventas. Más bien al contrario. Mi imagen de Miró sale altamente perjudicada después de esta vivencia y será difícil que vuelva a entrar en una de sus tiendas. Sin darse cuenta, acaban de reforzar más que nunca el eslógan de Mediamarkt y me queda más claro que nunca que “Yo no soy tonto”.

Aunque la mona se vista de seda… Pues no siempre acaba el refrán como a todos nos viene a la cabeza. La Cooperativa Arrossaires del Delta acaba de sacar a relucir la importancia del continente, por encima incluso del contenido.
¿Cómo conseguir triplicar la presencia en el mercado con el mismo arroz, los mismos agricultores y las mismas horas de trabajo? Pues la solución, ratificada por el 77% de los socios, parece contundente: apostar por la marca.
La Cooperativa se ha decidido a recomprar la marca Nomen, 20 años más tarde de venderla a la sevillana Ebro Foods. La inversión es grande: más de 39 millones de euros, pero permitirá pasar de ocupar estantes en los 16 clientes actuales a un total de 45.
Sin duda, me alegro de lo que indica esta decisión: la voluntad crecer gracias al valor de la marca. Y es que, Nomen es la primera en ventas en Cataluña y cuarta en España, un activo que deberá aprovechar Arrossaires del Delta. Pasar de envasar paquetes de marcas blancas a los de Nomen supone un salto tan grande como el que hay entre un arroz hervido y una buena paella.
La marca, queda claro, lo es todo. Es lo único que nos acerca a los consumidores. Lo que les traslada confianza. Lo que les incita a creer en alguien. Lo que nos posiciona respeto la competencia. Lo que nos sitúa en los mercados. Lo que nos da visibilidad. La marca crea filias y fobias.
En momentos como los que vivimos, no es fácil tomar decisiones. Así pues, enhorabuena a Arrossaires por la valentía y el coraje de la apuesta y, ahora, a seguir trabajando. No vaya a ser que se nos pase el arroz.

Antes de continuar con este nuevo post, adjunto el link a mi última entrada. Hoy, sin que sirva de precedente, quiero dar continuidad a lo que comentaba este pasado lunes. La importancia del MWC lo merece. Por trascendencia económica, mediática e incluso social. Una dosis de optimismo nunca está mal.

Con esta nueva aportación quiero volver a dejar clara mi posición a favor de este Congreso, que hoy llega a su fin. El objetivo de convertir Barcelona en el ombligo del mundo tecnológico merece mi más sincero respeto, aunque (como dije) guardo algunas reservas… Mi deseo va más allá de la celebración anual de este encuentro. Parece que esto será así. Al menos ya se ha anunciado la voluntad de organizar actividades periódicas que sirvan para posicionar la ciudad como un referente en la materia. Un paso firme para conseguir “aprovechar las oportunidades”. Barcelona debe seguir reforzando su imagen para construirse una identidad cibernética. Sólo así será una marca potente en este sector clave.

Dicho esto, quería enviar una breve nota a los estudiantes que parecen no haber entendido la importancia de todo esto. Nada en contra de manifestarse, todo contra cualquier acto de violencia. Aprovechar el revuelo del Congreso para expresar sus reivindicaciones tiene tanta lógica como descrédito el hecho de pasarse de la raya. Sin duda, es positivo aparecer en los medios internacionales. Pero, ayer, no se habló tanto de los avances tecnológicos como de contenedores y algún coche quemados, de disturbios, de cristales rotos… Una lástima darnos a conocer por según qué. Aunque entiendo las protestas, no comparto las acciones. Me parecen, además, una falta de respeto a los trabajadores de TMB, quienes rechazaron la huelga prevista para estos días favoreciendo el buen funcionamiento del encuentro.

En tiempos difíciles, deberíamos apoyar cualquier iniciativa de este calibre, que aporta dinero a corto, medio y largo plazo a la ciudad. Por todo, a aquellos “alumnos” que se dedican a reventar manifestaciones constructivas, quería decirles que, si certeramente se pueden estar perdiendo derechos, ayer perdimos una oportunidad.